Posteado por: Esperanza Jhoncon | junio 17, 2018

Acerca de Falungong o Falun Dafa

Falun Dafa o Falungong es una organización creada por un sujeto llamado Li Hongzhi. De este personaje sólo se conoce la versión del gobierno chino que fue miembro del Ejército Popular de Liberación Nacional y fue un trompetista amateur. Todo lo demás: sus orígenes, su infancia, sus destrezas y habilidades y cómo las adquirió son una verdadera incógnita. No existe transparencia ni credibilidad respecto de su perfil personal. Por ahora sólo se sabe que logró salir de China y ha conseguido ser “residente norteamericano”, en lugar del estatus de “exiliado” o “refugiado” por razones políticas o religiosas. Extraño, ¿no?

 

Pero lo más extraño de todo es, como dice la primera comentarista Lin Mei Lu, el Taoísmo y el Budismo son estructuras filosóficas que no deben ser confundidas. El Sr. Li Hongzhi trata a ambos como si fueran religiones similares cuando, por el contrario, son diametralmente opuestos. O, el Sr. Li no sabe la diferencia o está engañando o faltando a la verdad y aprovechando del desconocimiento e ignorancia de la gente en la material. El Budismo tiene dos ramificaciones importantes; una de origen indio (Budismo Zen) y otra de origen tibetano, Ambas se han extendido en Asia y se practican con gran fervor a través de la cultivación de la mente y el espíritu, y en el caso del famoso Templo de Shaolin, los monjes también practican la cultivación del cuerpo. No sólo a través de la meditación para fortalecer la mente y el cuerpo, sino a través de sus extraordinarias habilidades en las artes marciales chinas. El Budismo tibetano se practica desde luego en el Tibet y tiene un conjunto de condicionamientos para el ejercicio de sus riturales y conservar la profundidad de su mística. Ninguna de estas corrientes o escuelas de pensamiento filosófico-religioso son perseguidas o condenadas en China. FLG ha sido capaz de colocarse por encima de las relaciones hostiles que siempre han primado entre el gobierno comunista de China y la región autónoma del Tibet, el mismo que, como se sabe, tiene a su líder religioso: el Dalai Lama, exiliado hace décadas en la India. ¿Qué de particular puede tener entonces el Sr. Li Hongzhi y su FLG?

 

Por otra parte, el Sr. Li Hongzhi mezcla y confunde a la gente tratando al Budismo y al Taoísmo como escuelas similares, cuando por el contrario son tendencias opuestas. Mientras la primera aspira al desarrollo del estado de “Nirvana” (máxima o suprema perfección), el Taoísmo sigue el “Tao” (道) que es lo innombrable, pero que es personal (V. Dao Dejing de Laozi). El Sr. Li Hongzhi dice que él tiene el “poder” de otorgar el “Tao”. ¿Cómo? ¿Él puede vivir por otros? También dice que tiene el poder de abrir el Tian Mu (天目), el ojo celestial o “tercer ojo”. ¿Alquien lo ha visto a él u otra persona con ese ojo? Igualmente tiene el “poder” de salvar a la humanidad si la humanidad lo sigue, Es decir, se considera más que un mesías. ¡Es Dios! Y hay que rendirle reverencia y adoración, Si uno no se le somete, puede esperar la peor desgracia: en salud, en dinero, trabajo, etc. Así es como tiene amenazados a sus seguidores. Finalmente, un punto a destacar: el filósofo chino Confucio, quien es destacado y reivindicado por el gobierno chino, es el filósofo que más énfasis ha puesto a la tradición y los valores chinos: la familia, el respeto a la autoridad de los padre, el buen gobierno, etc. Esta tradición es seguida por Li Hongzhi en su práctica cotidiana, debido a au autoritarismo, pero jamás menciona al filósofo Confucio ¿para no indicar su coincidencia o similitud con el gobierno chino? Hoy los sectores anti-chinos de Hong Kong y Taiwán están usando al Sr. Li Hongzhi y su Falun Dafa como trampolín de cuestionamiento político de China e intentar desestabilizar el régimen. Dudo que lo logre (aunque no estoy a favor ni de uno ni de otro), pero causa vergüenza ajena que Li Hongzhi se haya convertido en un gran experto en marketing para atraer al mayor número de seguidores. Todos los miembros de FLG están comprometidos en la captación de más y más gente incauta. Desgraciadamente uno de mis hijos cayó en sus redes desde hace ya varios años y ha gastado todo su dinero para ir a escuchar sus “conferencias” (delirios de magnificencia o megalomanía) en Nueva York. Este hijo ha querido, insistido, acosado, amenazado al resto de su famiia a pertenecer a este grupo, ignorando en absoluto que su madre tiene formación en filosofía china, No le importa. Sólo le importa lo que dice “su maestro”. Por mi parte, lo doy por perdido. Exactamente, como cuando un hijo se dedica a un vida monástica de cualquier culto o una carrera secretista al servicio de alguna majestad, ese hijo ya rompió con sus vínculos originales y se entregó a otros. Ha sido un gran dolor para mí, pero lo tengo que asumir. Los hijos no son nuestros, efectivamente. Son de la vida que ellos eligen.

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Posteado por: Esperanza Jhoncon | junio 17, 2018

About Falungong / Falun Dafa

This is my second reply to someone interested in practicing Falungong:

I really do not have much interest in debating about the “goodness” of Falungong, nor the advantages or disadvantages of the single party in China, or look for evidence of persecution of groups, cults or religious sects in China.

I have lived in China for more than three decades: before and after economic reform, and I go to China to visit my masters and/or to participate in demonstrations of traditional martial arts.

However, I would like to point out the following points:

(1) In China and in many parts of Asia (and the Middle East), as the origin of all religions of the world, there are many religious, spiritual, healing, meditation, cultivation, adoration, etc. groups. They are in the Middle East, India, Indonesia, China, Malaysia …. They practice a variety of Brahanism, Hinduism, Taoism, Buddhism, Yoga, Mahikari, Japanese ancestral schools (Judo, Kendo and others). Religious beliefs are part of the culture and civilization of the people. They express their scheme of thought and its connection with a sense of the beyond of earthly life.

(2) As far as I know, these spiritual or religious practices do not make ostentation or public demonstrations of their beliefs. On the contrary, they are kept in reserve and discretion. From my perspective, they all deserve my respect.

(3) The appearance of Falungong through Mr. Li Hongzhi, in 1992, was probably resonant because as a former soldier of the People’s Liberation Army of China he had contacts with members of the Communist Party. The impact was greater because he made a great display of his techniques, with his followers, in the historic Tiananmen Square.

(4) The historical characters you mentioned, such as Jesus Christ or Sakyamuni, never showed off or boasted of their power to summon or to be able to heal or influence people. As far as it is known, they didn’t use Mr. Li Hongzhi’s strategy of asking his followers to get more followers (marketing). True masters are followed because people are convinced that they have much to offer. Take into account Mahatma Gandhi: He never said people to follow him, but people did it in spite they know they would be killed by the British colonialist. Nobody has to ask to be followed, as Mr. Li Hongzhi does.

(5) According to several statistics, at least 80% of the Chinese are agnostics or atheists. They have principles and values in their daily lives, such as loyalty, gratitude, respect, honesty, honor, etc., but they do not have to convert those values into a cultist or spiritual practice. They are part of their daily life.

(7) Of course, Mr. Li Hongzhi is not committing terrorist acts in China or outside of China. We do not know if the Chinese Communist Party is committing them. If so, it would probably not be called “terrorism,” but coercion, as all the nation-states of the world do. But it is done with such secrecy that it is difficult to prove it. Therefore, the desire to “prominence” of Mr. Li Hongzhi, seems more like a craving for power than a real conviction to become a spiritual leader.

(8) Mr. Li Hongzhi frequently shows up in New York’s central park with his legs bent and waving his hands (in supposed “Qi” handling signal); every year he organizes parades where the followers have to attend with their bright yellow garments with red stripes (the same wardrobe that was used in the time of the emperors of China; Mr. Li delivers hundreds of lectures where it is possible and repeats exactly what is written in Internet and in his books, mixing philosophy and Chinese tradition.

(9) As it is proven, many of his followers are ex-drug addicts. Mr. Li Hongzhi boasts of having “cured” them, when in reality addiction is eliminated by changing life habits, and giving those people a new perspective on life. One more aspect, most people who enter these groups seeking the “salvation of their soul” is because of a great sense of guilt that they need to redeem to find inner peace. There is nothing negative about it, but any good spiritual leader, teacher or parent does it without assuming that he has a “heavenly gift.”

(10) As a result of such exposure of Falungong and the use of leadership strategies of Mr. Li Hongzhi, today the anti-Chinese groups of Hong Kong, Taiwan and the US, use all kinds of speculation to attack the communist government. Communist intellectuals do not pay much attention to this phenomenon, I suspect that it is because they are based on the teachings of Laozi or the Tao (Teking) that, according to the theory of knowledge, the elementary DIALECTIC (the same that was later picked up by the German philosopher Friederick Hegel), explains that opposites are not contradictory but form a unity. That is to say: if you believe in “god”, you have to believe in “evil”. If someone shows like a super macho man, he most likely has problems with homosexuality. If someone is devoted to kindness, he hides a great evil. They are two sides of the same coin.

I will not go further into more details about the genesis of the dialectic, because I would have to write a book for which I do not have the time now that I would need.

Posteado por: Esperanza Jhoncon | enero 18, 2017

Entre la soberanía nacional y la globalización

En estos momentos se lleva a cabo el Foro Económico Mundial en Davos. Mientras en países como el nuestro se sigue la tendencia a actuar según la coyuntura nacional y los entretelones de las fuerzas políticas, sin tener un claro rumbo de orientación, en el mundo desarrollado se debaten las posiciones a favor de (1) la recuperación de soberanía nacional, como la ya conocida postura de D. Trump: “Make America great again” (populismo) y las medidas que adoptará el Brexit, el mismo que ha abierto el camino a la disolución de la Unión Europea, asediada por olas masivas de refugiados e inmigrantes, provenientes mayormente de un destrozado Medio Oriente (por obra, en gran parte, de la política exterior de EEUU) y, por otra parte, (2) las posiciones globalistas (open market & free trade) de los grandes accionistas de poderosas corporaciones bancarias, familiares y estatales, a las que se ha adherido China, con el mismo interés de esas corporaciones transnacionales: incrementar su rentabilidad a cualquier costo y, simultáneamente, apuntar hacia un mundo sin fronteras en lo económico y comercial, principalmente, para pretender una gobernación mundial en la perspectiva de mediano plazo.
Eventos inesperados están por ocurrir en los años por venir, pues las posturas en cualquier sentido se van fortaleciendo y reafirmando. Las tendencias están claramente orientadas a una polarización cada vez más crítica. ¿Tendremos una revolución? ¿Una guerra civil? ¿Una conflagración mundial: 3ra. GM? ¿Pobreza y desempleo masivo? ¿Masacres y enfrentamientos violentos? ¿Asesinatos? Todo puede ocurrir. Lo que por ahora está claro es que las reglas de juego del capitalismo van a tener que cambiar para prevenir el desplome masivo del actual sistema mundial (establishment). goo.gl/Y3Aaxo

Posteado por: Esperanza Jhoncon | enero 14, 2017

The role of Mao Zedong in China – Quora

This is a good portrait of what Mao Zedong meant to China. All the people of China recognize the transformation of China under the leadership of Mao. He was the “enlightened leader” (together with Zhou En-lai and the hero-men of the “great march”), not on the basis of traditional Chinese civilization-culture, but with his library readings on works by Marx, Lenin, and Stalin. These works (and his own: Red Book) were the instruments to overcome the Japanese occupation and the submission of Kuomindang to Japan. That was the cost China had to pay: to give up its historical origins and replace them with “foreign ideas”; while the West drank from the Chinese ancestral culture (Dao, Yin-yang, 5-element, qigong, and so on).

Like all dictatorships, excesses were committed: millions of dead, the cult of Mao’s personality, the so-called “great cultural revolution”, the slogan of numerous procreation with the argument of the growth of a great army to fight every enemy, among others). But Mao had the “vision” not to have Deng Xiaoping executed. He said: “someday this little man will do something big for China” and Deng was sent to the forced labor camps instead of being shot because of his role as “revisionist”. Mao was not mistaken. Deng undertook the modernization of China through economic reform in 1978.

China now faces the challenge of how to neutralize the political, economic and social polarization; how to neutralize the several hundred annual revolts of poor provinces for better living conditions, and ethnic groups, particularly, Tibetans and Uyghurs, claiming independence; how to meet the demands for political reform that come, especially from Hong Kong and other internal groups that expect access to indiscriminate international information, right of opinion and association, ie civil and political liberties. (In China, only the 80 million members of the Communist Party have a right to vote, which is not 100 percent democratic, because the agreements are made at the level of the Central Committee of the CCP).

Certainly, as Robin says, China has achieved its own development in spite of the obstacles, adversities, blockades and threats of other powers. As a result, China has equalized with other powers, but will not do what the former Soviet Union did during the Cold War: sacrificing its development for world leadership. Peaceful coexistence and nonintervention in internal affairs in other countries are two of the five principles set by China since the time of Zhou En-lai, and they will not change it unless their sovereignty is in danger.

In my opinion, every country can emerge and get out of underdevelopment, if people (their own people) think and fight for the common good, and not for private interests or elite (corruption). A country’s natural resources do not determine its wealth, but the ability of people to achieve unity for a common purpose. There is also another pre-requisite: a country must have “bottomed out” to go further and to see the need to get ahead, and often not “bottom-out” because problems are camouflaged, disguised and self-deception occurs.

Posteado por: Esperanza Jhoncon | enero 11, 2017

Tiananmen incident 1989 – Quora

tiananmen-squareI can testify directly about the incidents of Tiananmen Square in 1989. I lived and worked in Beijing six years before that event. So, this is my summary: Economic rural reform started in 1978, therefore, for the first time peasants were allowed to settle thei “free market” with all kind of agricultural products. At the same time, central planification was supressed gradually. In the streets through loudspeakers and the official press, it was repeated over and over again the following slogan: “each person should manage his own bowl of rice”, and the “food stamps” or “ration tickets” were canceled.

That was the starting point of the conflict: The people stopped being peaceful and began to be aggressive. There was confusion, discomfort and vulnerability. The big question was: How to survive without money, business and, especially, the support of the State? 1988 was terrible. People began to scream, fight, run over or push each other. I said to myself: “here is going to happen something very serious”.

The leadership of the party wanted to start with economic reform in the cities. But there was no consensus on how to do it. There was a division of criteria and a “power vacuum”, while the Tiananmen Square was filling up with people: students, workers, all kinds of people, national and foreign, the international press, and so on. The most visible groups, supported by the transnational press, were the pro-democrats; who did not care so much about the issue of survival but the change of political regime. The PLA refused to obey orders to evict the square. Deng Xiaoping then summoned the armies of the south, who vacated the square with tanks and many people died, not in the same square but around. According to official figures, three thousand died, but it is estimated that there were many more.

Prime Minister Zhao Ziyang was removed from office. Deng Xiaoping concluded that if the people want freedom, they will have it, but it will be “economic freedom”, not “political reform”. And that was the starting point of the “economic reform”, which was also reinforced by the formula: “one country, two systems”. This slogan allowed the recovery of HK in 1997 and the expansion of foreign investment in China. The main investors in China did not come from Western countries, but from the Chinese themselves: Taiwan, Hong Kong, large Chinese investors in the US, Canada and Australia, and certainly also Japan. These investments have allowed for extraordinary growth in China for several decades. What comes later is yet to be seen …

Posteado por: Esperanza Jhoncon | mayo 9, 2016

El declive de la psicología como especialización

Varios psicólogos se preguntan por qué la psicología está entre las carreras que tiende a su desaparición, precisamente cuando muchas veces se dice, por ejemplo, “el Perú no necesita un presidente, sino un psicólogo”. Claro, parece evidente que la salud mental de la población está perturbada. Pero no desde ahora. Quizás desde siempre. Es decir, si los pobladores originarios: andinos, amazónicos, entre otros, ya sufrían los trastornos que les impedía afrontar la supervivencia y el desarrollo, y estas limitaciones al trasladarse de generación en generación se han convertido en genéticos, ¿qué puede hacer la psicología por sí sola para “curar una deficiencia histórica”. La psicología, al igual que la sociología, la antropología, el trabajo social, la economía, las ciencias políticas, fueron ideadas en el marco de la revolución industrial para estimular la super-especialización. Es decir, “cada uno en su tema y nada de “todólogos”. La visión de integralidad se perdió con la eficacia del industrialismo. Éste acabó con los prominentes personajes eurocentristas que eran músicos, matemáticos, astrónomos, físicos, etc. Ahora sufrimos los efectos de esa super-especialización que fragmenta nuestra concepción del mundo, la vida y la realidad. Todos estos profesionales “especializados” seguirán trabajando en “lo suyo”, pero subyace la pérdida de una concepción integral que resuelva los desafíos del Tercer Milenio.

Posteado por: Esperanza Jhoncon | mayo 4, 2016

THE EMPIRE OF STATE CULTURE

I would like to highlight that this paper was written in November 1996, in Beijing. However, despite of growing globalization, developing of civil society and a dynamic interaction among countries,…

Origen: THE EMPIRE OF STATE CULTURE

Posteado por: Esperanza Jhoncon | mayo 4, 2016

THE EMPIRE OF STATE CULTURE

I would like to highlight that this paper was written in November 1996, in Beijing. However, despite of growing globalization, developing of civil society and a dynamic interaction among countries, issues regarding to the role of national State in today’s world -twenty years later- remain invariable, although there are much to do on poverty eradication, gender equality and local development. Therefore, I publish it again with no changes.

Banderas UN

It is a common knowledge that modernity was an effect of WWII, that the triumph over Germany National–Socialism meant the liberation from fascist domination, and that this freedom —which we now enjoy supposedly—, is owed to the victorious powers led by the United States of America.

Let us consider some more profound questions. The main problem can be established at the economic level. The European struggle for markets had left Germany out of race (now, it’s however the leading market at the European level). This nation, after suffering a humiliating defeat at WWI, tenaciously pursued its revenge, aiming at the economic capacity of all the adversaries that would block its advance.

The construction of the idea of nation was completed with the ideologization of the State. National–Socialism founded its power structure on the archaic idea of the “superior race” (now, ethnic origin) with the real goal of expanding its territorial domains. The figure of Hitler, its leader, was divinized, and the State acquired the organic representation of nationalism. Hitler meant for contemporary world the first full–blown expression of State power.

After the defeat of National-Socialism, the victorious nations imposed on the world their distribution of economic and political spheres of influence. Roosevelt’s Welfare State scheme was the reactive answer to the divinized power incarnated in Hitler’s State; and, in the East, the Stalin’s totalitarian State was only the complete absorption of the individual citizens into an absolute paternalistic and dominant structure. East and West were equalized on regard to this conception of State, in spite of the insistence of capitalist ideology on the mythological difference between the two hemispheres.

Once the distribution of the world was accomplished, State power was increased with the arms race, and it reached its extreme top with the Cold War. The USA managed to supersede other states, and reached world hegemony even before the Soviet Union collapsed under its own internal contradictions.

With the political hegemony of the USA and the subordination of all countries to the international division of labor, the powers’ circuit was established among the US, Europe and Japan (but, later on, South Korea, Hong Kong, Singapore and Taiwan, or the so-called Asian tigers). China and Russia were always forces of the old order, but potentially capable of destabilizing this power structure. The other countries “do not count”. The dictatorships in the rest of the world have also little importance, if they do not pose any threat to regional stability, mainly in relation to the continued economic dominance of those three power centers. Dictatorship in some countries had also an advantage, additionally and in last analysis, the secondary advantage of facilitating the role of defenders of freedom and human rights attributed to the states constituted under the rules of democracy. Nevertheless, freedom and the rights pertaining to democracy are, in fact, universal, and its application was a general principle in the world even before the constitution of the present culture.

In this world context, the State is the only valid interlocutor on regard to other states. The people and the nations are absorbed into this dynamism. Conceptually, and by the way of electoral democracy, we understand that the State represents the citizens which compose the nation. It is assumed that citizens elect their State leaders in order to represent their interests. The historical truth is, nevertheless, that these leaders do not constitute any representation of citizens’ interests, but the interests of the State bureaucracy. The US citizen, for example, knows that the State doesn’t solve his/her problems. Up today, for him/her, it makes no sense to participate in the electoral process (the number of American citizens participating in the national polls does not surpass 25 percent of the potential voting population).

The US citizens have basically broken with the paternal complex, and this breakdown is expressed through a constant homage to aggression. In the American society, the function of the State is mainly oriented toward balancing the forces coming, on the one hand, from transnational corporations and, on the other hand, from the Pentagon. These two forces sustain the US State role. Meanwhile, the citizen have since long ago their own economic and civilian dynamic.

The pattern of dissociation between State and citizens invariably appears in every country. Under the pretext of national security, the power of imposition of the state force is increased without limits. Behind this foundation one can see the fact that the State has deviated from the goals it was conceived to achieve. The State does not defend the citizens, nor does it provide for common welfare. On the contrary, it extracts wealth from the citizens and extorts them using all kinds of procedures and regulations. It exert influence on their minds with repetitive and backward educational methods. It doesn’t open the ground for new opportunities of achievements for citizens, and it only expects a positive response from external and superior powers.

The citizens, whom the State should correspond to, are disqualified by the State, and, while proceeds to undermine and debilitate citizens will, a network of corruption grows in its own structure. State corruption is only the result of narcissistic divinization of the State, whose only purpose is to represent itself and its greed. To achieve this, its approach to citizenship is functional to the need of keeping a faithful electorate. Enormous sectors of society remain for decades in conditions of backwardness and are forgotten by the political sphere. Their existence acquires importance only during electoral campaigns. Only then, the political sphere casts its gaze on these sectors with the aim of establishing a symbol that will capture their imagination, in order to cultivate the illusion that their backwardness and isolation will be eliminated with a new government.

The political left erected its movement precisely starting from these backward sectors of society, but its supposed goal of social change, with the proposal of a new social model, meant only a change in the political sphere, while marginality, isolation and degradation continued to reign as before without any improvement.

State culture did not see any danger for its foundations with the expansion of the socialist movement. This was because the ideological conception of socialism is basically statist: The State must solve all problems of the nation. The national character is fused together with the role of the State. The State culture did not have any problem, therefore, in allowing certain sectors of the population to “entertain” socialist ideologies, in the same way as it allowed socialism to coexist with the more conservative ideologies of society.

History has certified, with the collapse of the Soviet Union, that the power of State culture is guaranteed, and that the leftist ideologies have to succumb under the reinforcement of State power.

The truth is that the State has crowned itself as the guardian of culture and civilization. The State, independently of its capitalist or socialist value, has no other destiny than the conservation of the status quo. In order to do this, it necessarily has to use the power of authority, the power of force, the power of weapons, the power of law and regulations, the monopoly of land, and above all, economic monopoly. In the last analysis, the State enacts real power. Its legitimacy is affirmed on the ground of its capacity of intervening into all spheres of civil life. The State, therefore, has no interest in answering or responding to the power of ideas.

To counter the power of the state culture, it must be applied three conditions: (a) poverty eradication, (b) develop or strengthen gender equality, and (b) driving local and county development. These issues will be published soon.

Recientemente, el gobierno de Japón pidió disculpas e indemnizó a las “esclavas sexuales” con la suma de US$8’300,000. Pero el gobierno japonés se tardó 12 años en reconocer el uso de la mujer asiática no japonesa como esclava sexual para “satisfacer” el apetito sexual de sus tropas durante la IIGM. Muchas de ellas, unas 200 mil, fueron raptadas siendo menores de edad, violadas, golpeadas, humilladas, torturadas y tratadas como objetos de desecho por los militares japoneses de ese entonces.

indigenasLas cargas del pasado no se resuelven solas, y mucho menos cuando en el Perú ha prevalecido —y prevalece— el racismo, la discriminación, la desigualdad, el abuso de poder, la corrupción y los atropellos a la dignidad humana en general. Perú se encuentra en vísperas de “celebrar el bicentenario de la independencia”. Pero, ¿cuál independencia se puede lograr cuando la población originaria peruana no ha se ha “curado” del trauma histórico que significó la invasión española, ni se ha recuperado de las horrendas atrocidades que cometieron los llamados “conquistadores españoles”, ni han recibido resarcimiento alguno por los tres siglos de feroz colonización y destrucción de la civilización incaica, en alianza con la iglesia católica.

Esa población originaria fue derrotada, aplastada sin piedad, traicionada con “acuerdos ficticios”, manipulada por la iglesia católica, y están entrampados en su miseria, desgracia y desolación. ¿Por qué tienen que seguir siendo los “condenados de la Tierra”?, como diría Franz Fanon. El Perú no está formado sólo por los descendientes de españoles que ostenta la oficialidad, pero que es incapaz de integrar y reconocer que el suelo que pisan pertenece a la población indígena originaria. Son ya siglos de identificación con la Corona española y el sistema eclesiástico que bloquean una sana y próspera unidad. Por eso pido a los representantes de esos poderes dejan sentada su iniciativa: pedir las disculpas correspondientes y resarcir a los indígenas peruanos, a fin que los criollos y mestizos hagan lo mismo. ¿Hasta cuándo va a prevalecer la Costa sobre la Sierra (y la Selva)? ¿Es esa relación equitativa?

No hay vuelta al pasado, pero sí queda un registro detallado y documentado por muchos historiadores, incluyendo 80 millones de páginas centralizadas en el “archivo de indias” de Sevilla. El último de estos registros, que describe exhaustivamente los acontecimientos que tuvieron lugar entre 1780 y 1783, es el que ha aparecido hacia fines del año pasado, escrito por el historiador Charles Walker: “La Rebelión de Túpac Amaru” (IEP, 2015). Como Walker, no tengo raíces indígenas ni españolas; por tanto, puedo ver con cierta neutralidad esa parte del pasado peruano. Ciertamente, se trató de enfrentamientos extremadamente sangrientos y enconados, donde los descuartizamientos, las matanzas masivas o genocidios, la violencia llevada al extremo, servidumbre, explotación hasta el exterminio, felonías, etc. eran el pan de cada día. Con la rebelión de José Gabriel Túpac Amaru y su esposa Micaela Bastidas no acabó la contienda entre los “realistas” (españoles) y los “rebeldes” (indígenas), como relata Walker. La pareja indígena que se ha convertido en un mito para los pueblos indígenas fueron destrozados a machetazos delante de sus hijos y parientes, y sus cabezas y miembros fueron colgados en estacas en señal de trofeos. Pero ellos no fueron los únicos en morir con saña en manos de los españoles, también lo fueron Túpac Katari, Diego Cristóbal, a quien lo despellejaron con tenazas encendidas al rojo vivo y lo arrastraron ensangrentado por medio de caballos, así como también a sus primos, tíos, nueras y otros parientes.
En ambos lados, la confrontación fue sangrienta. La diferencia está en que mientras los indígenas sólo demandaban un trato razonable con respecto a los tributos que le eran impuestos; incluso, aceptando “fidelidad” ante el rey de España y la iglesia católica (pues ya estaban domesticados porque no demandaban ni luchaban por el re-posicionamiento de su territorio y cultura), los españoles de ése entonces luchaban en cambio impulsados por su codicia. Relata el texto antes citado que en el buque donde viajaron encadenados algunos “líderes rebeldes subversivos” para realizar trabajos forzosos en España, entre los que se encontraba Juan Bautista Túpac Amaru (medio hermano de Túpac Amaru), llevaba una carga de 600 toneladas de cobre, 153 toneladas de plata y 4 toneladas de oro. ¿Cuánto más saqueó España en los tres siglos de horrenda colonización? Juan Bautista llegó a decir: “No recuerdo un solo rasgo humano de los españoles”.

Simultáneamente, la campaña de difamación, acentuado desprecio, desdén y agravio contra la etnia indígena peruana se repetía incansablemente una y otra vez entre la población criolla y mestiza. En efecto, lograron su cometido, esta población costeña aún sigue considerando a los indígenas andinos como pertenecientes a una “raza inferior”. Lamentablemente, me ha tocado escuchar varias veces en las calles de Lima decir: “Indio, tenías que ser …”, supuestamente por estorbar el camino de un criollo o mestizo.
El enorme daño causado por los españoles de aquél entonces persiste hasta el día de hoy. Las últimas elecciones presidenciales han dado como resultado una segunda vuelta que se disputará entre dos costeños: una candidata acriollada de origen japonés, hija del exdictador Alberto Fujimori, conservadora y populachera y, por otra parte, un candidato conservador liberal que adoptó la nacionalidad norteamericana y sólo le interesa las leyes del mercado. La tercera candidata, congresista representante del Cuzco, quedó a poca distancia porque en la capital: Lima, se sigue sin aceptar a quien posea orígenes andinos o represente a los Andes peruanos.
Todos sabemos que la España de hoy tiene muchos problemas y conflictos a punto de estallar, pero arrastra al menos tres siglos de carga y perjuicio de grandes dimensiones en toda América Latina y, particularmente, en Perú que fue la sede del virreinato español. Por eso escribo estas líneas, para tender puentes de aproximación, comprensión, justicia, tolerancia y coexistencia pacífica, para que la Corona española pida el perdón que merecen los hombres y mujeres andinas que aún siguen vagando sin rumbo y sin convertirse en verdaderos ciudadanos, acordándose de ellos sólo cuando se busca su voto o tratándolos como atracciones turísticas o de museo. Es decir, después de tener un territorio organizado a su manera y estilo, han quedado en el total abandono y desprecio. ¿Qué es hoy Perú? Es sólo su parte costera, particularmente su capital desbordada, como dice José Matos Mar, por la ignominia de unos gobernantes que se enorgullecen de llevar apellido y sangre española, mientras reniegan o se avergüenzan de sus raíces andinas.

Sr. Rey de España, don Felipe VI de Borbón, y Papa Francisco, máximo representante de la iglesia católica, hay una población desolada que necesita VUESTRAS DISCULPAS y VUESTRA COMPENSACIÓN por todo el daño y humillación infligidos injustamente durante tantos y tantos años. Actúen, por favor, en consecuencia, en el marco universal de los derechos humanos.

Posteado por: Esperanza Jhoncon | abril 16, 2016

Los instintos psicobiológicos y su representación en la realidad social.

dinero sexoEn este breve ensayo nos referiremos a los instintos bajo un enfoque no exclusivamente genético, sino recogiendo sus raíces en la teoría evolutiva de Darwin. Somos conscientes que para los practicantes de cualquier religión que asuma la figura de Dios como creador del universo, la tesis de Charles Darwin respecto a que el ser humano no es sino una especie más de la cadena de evolución de las especies, podría ser contrario a sus principios religiosos. No es, sin embargo, intención de este ensayo discutir acerca de la inacabable controversia si descendemos de los primates o si somos obra de la creación de Dios. Nuestro propósito procura entender cómo el sustrato orgánico–biológico de la especie humana tiene su necesaria representación o correlato en el marco de la realidad social en la que nos desenvolvemos. No somos deterministas, sino analistas. De modo que nuestro análisis nos lleva a reconocer la estrecha correlación entre nuestra naturaleza genética intrínseca y su expresión en la configuración del mundo–sistema que se dibuja conforme nuestros propios impulsos, drive, motivaciones o necesidades.

No pretendemos aquí tampoco entrar al análisis de la jerarquía de necesidades de Abraham Maslow, ni la teoría de la motivación y emoción de William James, ni los fundamentos del instinto en Konrad Lorenz desde el punto de vista de la etología. Quizás abordemos brevemente el enfoque de la teoría de los instintos en Sigmund Freud por su gran influencia en la sistematización de las psicopatologías neuróticas a partir de las fases de la teoría sexual, su obra maestra, y encontrarán también que algunos puntos que exponemos en esta ocasión están relacionados con su ensayo “Más allá del principio del placer”, como enlace al instinto de muerte.

Por otra parte, no nos referiremos a los típicos “instintos de conservación de la especie”, que aparecen como la urgencia perentoria de alimento o bebida para satisfacer una presión biológica inaplazable, o la huida automática frente a un daño o peligro inminente relacionado con un incendio expansivo y abrazador, o un derrumbe de piedras y lodo (huaycos) que se cierne sobre el lugar donde habitamos, o cualquier amenaza que nos apremie a actuar, sin que hayamos previamente aprendido una conducta apropiada que nos permitiría superar el riesgo de perder la vida. Ciertamente, todos sabemos que este instinto de conservación de la especie está mejor desarrollado en los animales que en los humanos, pues aquellos poseen mejores mecanismos de supervivencia o reflejos de acción que los obliga a reaccionar con prontitud y agilidad, mientras los humanos necesitamos un largo proceso de preparación, aprendizaje y experiencia. No obstante, se hará alusión al instinto sexual como componente de los instintos de conservación de la especie, siguiendo la teoría sexual de Freud, que lo denominó Eros en oposición a Thanatos.

Cuáles son entonces los instintos psicobiológicos sobre los que nos ocuparemos para verificar su expresión en el contexto de nuestra realidad social. A nuestro juicio son los que siguen:

Instinto de agresividad. Prácticamente en todas las culturas, la agresividad tiene una connotación negativa. Inclusive, las propias peleas de boxeo, como lucha libre, wresling, artes marciales de distintos países tales como karate, judo, kungfu, etc., aunque son considerados deportes, se presume una condición agresiva intrínseca para su práctica. No obstante, consideramos estos deportes como una canalización adecuada de la carga agresiva instintiva. No merece, sin embargo, la misma deducción que se hace respecto a los enfrentamientos bélicos que han prevalecido desde los inicios de la historia de la humanidad, pues en lugar de canalización positiva, expresan la agresividad de forma directa para obtener un fin determinado; por lo tanto, en el caso de confrontaciones armadas y letales, más bien, se exacerba o refuerza la agresividad como un medio para que el propósito sea alcanzado. La agresividad tiene ciertamente muchas aristas que aquí no vamos a profundizar . Nos limitaremos a la psicogénesis biológica de este instinto que aparece en la primera etapa de la infancia, incluyendo el período de lactancia del bebé, cuando éste muerde el pezón de la madre y “espera” una reacción de ésta, quien suele recriminarlo por expresar su primer acto de agresión. Este acto primigenio de agresión no estaría tanto relacionado con “medir el amor” de la madre, cuanto con la verificación de la fuerza que emana de su boca, específicamente, sus encías. Más adelante, el niño empieza a golpear o pegar, a la madre originalmente (quien es la figura más cercana), prendiéndose de sus cabellos o golpeándole la cara y, pronto, lo hará con otras personas, especialmente, con otros niños. Al niño entonces se le “corrige” diciéndole “eso no se hace”, “no seas malo”, etc. y aprende así las primeras bases del comportamiento moral y el control de los impulsos (o instintos) que la sociedad espera y tiene establecido en el código jurídico penal. De esta manera, la agresión se convierte en uno de los primeros instintos en ser domeñados por la fuerza de la ley por su alto poder destructivo. Pero se obvia que la naturaleza instintiva orientada a la agresión tiene una base orgánica y psicológica, pues el niño desea poner a prueba su musculatura física como organismo viviente en desarrollo. Esta “necesidad” va a prolongarse hasta el inicio de su vida adulta —y probablemente más allá de esta etapa, dependiendo de la maduración— y, desde luego, se hará mucho más visible durante el crítico período de la adolescencia que, con la influencia de las transformaciones hormonales en su organismo, la demanda por desplegar este instinto, dependiendo del entorno familiar, social o escolar, se exteriorizará sin límites (hasta la conformación de pandillas, el bullying, etc.) o el adolescente aprenderá a construir los diques de contención de este instinto (y los otros que acompañan a su desarrollo).

De aquí se desprende que el instinto de agresión tiene una valencia positiva y otra negativa, como las dos caras de una misma moneda. La historia de la humanidad ha sido (y es) la historia de las guerras por la conquista de territorio o el dominio colonial pero también, simultáneamente, han florecido civilizaciones sobre la base de estas luchas de dominación que, una vez entronadas en el poder, han logrado levantar toda la creación de la que el hombre es capaz: domeñar la naturaleza para transformarla a su favor (con las consecuencias devastadoras que ya todos conocemos), la urbanización para reemplazar la vida rural y campesina, la modernidad de fuente industrial, electrónica, tecnológica, digital, etc. De la valencia negativa nos hemos referido en el párrafo anterior y tiene su máxima expresión, ciertamente, en los enfrentamientos bélicos, pero, en el plano cotidiano, en los asesinatos, las violaciones, los actos de destrucción en todas sus formas, etc. Son estas manifestaciones de agresión al orden social y la definitiva falta de límites sociales y éticos, los que determinan el surgimiento del orden jurídico o la carta constitucional de la república, como el cuerpo de leyes sobre la cual se funda cualquier sociedad.

Instinto sexual. No vamos a extendernos respecto a este instinto, extraordinariamente elaborado y sistematizado por el fundador del psicoanálisis: Sigmund Freud. Para los fines de este ensayo, pondremos énfasis en que la urgencia de encontrar un destino que libere su carga no se cristaliza únicamente en los fines reproductivos de la especie humana, sino también legítimamente en la necesidad de placer y felicidad. Pero Freud se refirió de manera incisiva al carácter libidinoso en su teoría de los instintos, haciendo responsable a esta libido de la capacidad o mecanismo de sublimación para la creación de las grandes obras de la humanidad (de allí que la teoría psicoanalítica haya sido catalogada como una expresión de pansexualismo, que a nuestro juicio es erróneo, pues el ser humano sí distingue género en sus relaciones sexuales). No obstante, nuestro punto de vista, como ha sido expuesto en el acápite sobre la agresividad, separa la carga libidinosa de orientación sexual con respecto a la carga agresiva, ambas por cierto como condiciones innatas. ¿Por qué hacemos esta separación? Porque mientras que el instinto sexual tiene su correlato orgánico en los aparatos genitales y su correspondiente componente fisiológico, el instinto de agresividad lo tiene en el desarrollo de la musculatura del ser humano. La capacidad de sublimación es, a nuestro entender, una construcción psíquica que difícilmente podemos verificar de una manera estable, constante y consistente, y en este sentido no coincidimos con su autor ya es nos queda la interrogante de cómo diferenciar si una obra científica, cultural, tecnológica, etc. es el resultado de la inteligencia, el azar o accidente, o la sublimación.

Por otra parte, en el plano de la realidad, el matrimonio, como institución social y legal, ya ha dejado de ser el albergue sine qua non del instinto sexual, pues lo que hasta el siglo pasado aprendimos en las aulas universitarias como perversiones o desviaciones sexuales atribuidas a las relaciones homosexuales, hoy las consideramos aceptables como minorías psicosociales que merecen adquirir derechos patrimoniales, de asistencia en caso de enfermedad, etc. en una gran parte de países, y si la llamada “unión civil” no fue reconocida o ha sido encarpetada en el congreso de la república peruana, por ejemplo, es a causa de la decisiva influencia de la iglesia católica sobre el Estado nacional.

Instinto de posesión . Pocas veces se ha hablado de este instinto como uno absolutamente determinante en la vida de toda colectividad, sociedad o familia. A nuestro juicio aparece precisamente en la interrelación con otros seres humanos y especies que conviven más directamente con las personas. Su psicogénesis está representada por la figura de apropiación del niño respecto del pecho materno y, viceversa, esto es, el sentido de “propiedad” que se desarrolla en la relación de los padres respecto de sus hijos. Ellos son “su propiedad” en la medida que los crían, invierten en ellos, cubren sus gastos, etc. Una de las primeras frases que el niño estructura en el proceso de adquisición del lenguaje es enfatizar la propiedad sobre algo y dice claramente: “Esto es mío”, poniendo los límites a quien quiera usufructuar sobre “su pertenencia”, así sea alguien a quien ame, como su madre.

En el terreno de la realidad socioeconómica, la idea y defensa de la propiedad privada traduce ciertamente la vigencia ancestral de este instinto. Todas las legislaciones del mundo contienen los respectivos candados para garantizar el pleno derecho sobre la propiedad privada, cuya violación constituye un delito, en diversos grados, sancionado hasta con la pena privativa de la libertad. En la economía capitalista sobre la que nos regimos “lo que es mío no puede ser tuyo”, aun se trate de “propiedades colectivas”, como en una junta de propietarios o junta de accionistas, porque los porcentajes de propiedad están claramente establecidos según normas regulatorias infranqueables. Paradójicamente, frente a los intereses sociales, colectivos, de solidaridad, religiosos, etc. se encuentra por encima el interés económico privado o particular. La constitución de la sociedad civil y política ha sido sobrepasada largamente por el interés económico, comercial o financiero del mercado. Son las leyes del mercado las que dictan las pautas de comportamiento, consumo, compra–venta, negocio, trabajo, concepciones laborales. Si, por ejemplo, el mercado laboral atraviesa por un excedente de mano de obra, la remuneración de la fuerza de trabajo se deprecia. Pero, por encima de todo, en medio de las relaciones interpersonales se ha interpuesto un elemento que desnaturaliza la condición humana; esto es, la deforma, deshumaniza o corrompe. Este elemento, ajeno a la condición humana, es el dinero. ¿Qué ha hecho el sistema para entronar el dinero por encima de la condición humana? El sistema ha creado un poderoso aparato institucional para que la vida humana dependa principalmente del dinero. Ese aparato legal es el “sistema monetario, bancario y financiero”, dedicado a usufructuar el tiempo, energía, capacidad, motivación, actividad, etc. de las personas para asegurar la rentabilidad del capital que va acumulando, mientras la gente se va deshumanizando bajo su propio instinto de posesión que le induce a aspirar a un ficticio mundo mejor, pues los dueños del gran capital son ése 1% mundial que se asegura que ése 99% de la población global se debata entre una situación económico–social intermedia y el estado extremo de pobreza con todas las consecuencias derivadas del tránsito entre ambos polos del continuum.

Instinto de muerte. Freud llegó a definir este instinto al establecer la diferenciación entre los instintos de vida y placer (Eros) y el instinto de muerte (Thanatos). Desde luego que su trabajo más elaborado y abundante se refiere al primero de los nombrados. En cuanto al instinto de muerte, Freud lo relacionó en su ensayo “Más allá del principio del placer”, a la patología masoquista —en tanto búsqueda de dolor físico y emocional para sentir placer sexual— complementada con el sometimiento a la personalidad sádica —en tanto ejercicio de la crueldad, agresividad o violencia para experimentar placer sexual—. A esta conocida patología sado–masoquista habría que agregarle los componentes de autodestrucción, suicidio, homicidio, guerras, asaltos brutales y sangrientos, torturas y todo tipo de procesos degenerativos, incluyendo aquél que Freud describió como la propensión a volver al estado inanimado de la materia. Ya que nos hemos referido en los instintos anteriores a cómo se expresan éstos en los niños pequeños, aquí también nos remitidos a la experiencia de “hacerse el muertito” y luego despertar con enorme júbilo y placer “a la vida”, o la experiencia de taparse con una manta y esperar ser destapado para gritar de alegría. Disfrutar de la dicotomía vida–muerte en la infancia de las culturas orientales y occidentales es bastante común y, por cierto, saludable. Pero en los casos de suicidio y homicidio, como patologías con carácter de delito, podemos en cambio extraer la existencia de raíces profundas de una relación desequilibrada y confusa entre los instintos de vida y la muerte.

En cuanto a nuestro entorno de realidad social, ya tenemos claros indicios de la puesta en marcha del instinto de muerte con la extinción de especies de la Naturaleza; la invasión de los aparatos tecnológicos de uso continuo que está contribuyendo decisivamente a la pérdida —tal vez, irreparable— de la capacidad de amar; la profunda crisis económico–financiera que arroja al desempleo y a la situación de homeless a millones de jóvenes que no pueden acceder al estrecho mercado laboral; la incontrolable contaminación ambiental en medio de la cual vivimos y respiramos; la inacción de los gobiernos para adoptar medidas de control contra el cambio climático; la desertización imparable por la tala indiscriminada de bosques, la contaminación y disminución de nuestras fuentes de agua potable; a lo que se suman otros fenómenos producto de cataclismos de la Naturaleza como los terremotos, tsunamis, tornados, huracanes, inundaciones, sequías, etc. tanto como el lento y persistente hundimiento de algunas islas de Japón (otrora segunda economía mundial, ahora superada por China). Asimismo, desde mi particular perspectiva, hay poblaciones de países que durante largas décadas han sucumbido al instinto de muerte, como es el caso de Perú y la mayoría de países de África. Aunque hay similitudes entre Perú como país y África como región, intentaremos explicar sólo brevemente el primer caso como parte de nuestra realidad social inmediata (sin desmerecer en absoluto la atención que debiera tener África por los cuatro siglos de cruenta esclavitud a la que fue sometida su población).

La muerte masiva de la población originaria de Perú tuvo un autor directo: España y su sangrienta conquista territorial, así como el largo proceso de colonización a la que fue sometida la población en condiciones de servidumbre ante el rey de España y la iglesia católica. Los detalles de este proceso serán materia de otra publicación, pero para los propósitos de este ensayo sólo afirmaremos que si bien el instinto de muerte, al igual que los otros instintos psicobiológicos que hemos expuesto, no son fundamentalmente producto de un aprendizaje sistemático, pueden sin embargo ser despertados o incitados por factores externos condicionantes, particularmente debido a la debilidad o vulnerabilidad que se genera a causa de estar sometidos a sistemas verticales donde una figura autoritaria decidía por toda la población incaica. Nuestra población indígena o andina pasó de un autoritarismo propio a su civilización a otro autoritarismo que los obligaba a rendir culto a un rey y una iglesia absolutamente ajenos o desconocidos, bajo acusaciones de blasfemia, herejía y traición que eran castigados con torturas o la muerte. Como en otras culturas autóctonas —la mexicana, por ejemplo; y modernas, como la japonesa—, la muerte es parte de un ritual de veneración, de agradecimiento a los antepasados, reconocimiento a la pervivencia de la tradición ancestral, etc. Pero la muerte con saña causada por manos extrañas, generando violencia sangrienta, humillación y vejación, sólo puede “herir de muerte” y destrucción a las víctimas indígenas. El aniquilamiento de la autoestima llevó inclusive a Túpac Amaru, el gran precursor de la emancipación de América —jamás debidamente reconocido— a declarar ante los realistas que su rebelión de tantos años de preparación no era contra el rey ni la iglesia, sino por mejores condiciones de trabajo y disminución de los tributos. Es decir, ¿dónde estaba la lucha por la tierra, el territorio y la soberanía? A nuestro entender, el instinto de muerte ya se había instalado de manera irremediable en el psiquismo de nuestra población originaria. Hoy, gracias a otros factores externos que lentamente han aparecido en el escenario nacional, un gran sector de esta población se está recuperando para la vida, y los mestizos y criollos tienen la gran responsabilidad ética e histórica de resarcir su deuda con los peruanos nativos.

Lo expuesto en este último párrafo demuestra que nuestros postulados no excluyen en absoluto el papel tan determinante de los factores materiales, socioeconómicos, condiciones medioambientales, influencia de la educación y cultura, el rol de la tecnología aplicada, etc. que, antes bien, cierran el círculo que se inicia con la puesta en marcha de los instintos psicobiológicos, y se reproduce así la cadena en espiral que la especie humana ha expandido a lo largo y ancho de nuestro planeta Tierra.

“Homo Sapiens can be regarded as part of animal kingdom”.
“Love thy neighbor as thyself”.

Lima, 13 de marzo de 2016

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