Posteado por: Esperanza Jhoncon | febrero 13, 2014

Correspondencia – El Perú: Nuestra gente

Queridos compañeros, amigos y colegas de promoción,

En secuencia de nuestra última reunión llevada a cabo gracias a la gentileza y generosidad de nuestra colega Marina Bustamante y para no dejar “enfriar” los comentarios y puntos de vista que allí se vertieron, quisiera proponerles lo que sigue líneas más abajo.

(1) Pertenecemos y hemos entregado la mayor parte de nuestra vida a una disciplina que tiene mucho que aportar en el perfil humano, en su desarrollo y ejecutoria, y en sus tendencias de todo orden. Los instrumentos para acceder a la comprensión humana son sin duda variados y cada quien ha escogido los recursos psicológicos que estima más convincentes. Respetemos los modos de aproximación a la especie humana de cada profesional de la psicología.

(2) Somos un grupo privilegiado (lamento no tener todos los correos de los compañeros) que ha recibido del estado peruano una educación en la mayor casa de estudios superior del Perú (y/o AL). Es tiempo, con los conocimientos adquiridos y la experiencia ganada, devolver en forma recíproca y contributiva al país parte de la formación que hemos recibido. No fuimos a las aulas sanmarquinas sólo para beber conocimientos, sino para proyectar una visión social de sociedad que el espacio sui géneris de la universidad nos permitió.

(3) Cierto es que un país lo hace su territorio, su ubicación geopolítica, su naturaleza, su clima, sus materias primas. Pero está demostrado que un país SE HACE CON SU GENTE. La gente que ama el país, lo entrega todo por su sentido de pertenencia. Sólo para poner dos ejemplos: Japón es una isla que aparte de sus recursos pesqueros no tiene nada. Todo lo tiene que importar y fueron los primeros en exportar alta tecnología. Suiza tampoco tiene recursos naturales en su suelo. Pero nadie desconoce los famosos chocolates y relojes suizos, como tampoco nadie desconoce que tienen el servicio bancario de más alto nivel en el mundo.

Está claro para todos, entonces, que a donde voy es a trabajar con nuestra gente. Que no basta la diversidad étnica o antropológica, que no basta superar el racismo, que no basta trabajar el problema de la discriminación social y económica, que no bastan partidos políticos sólidos (que no los tenemos), que no basta fortalecer las débiles instituciones democráticas, que no basta el crecimiento económico (que es sólo una cifra que representa un año de producción), que no basta el eterno debate entre la propiedad pública y privada, etc. Lo que debiera bastar es que nos valoremos, que nos amemos como parte de una colectividad y que tengamos un sentido positivo y constructivo de ver y afrontar la vida.

¿Cuáles son los procesos, mecanismos y pasos para alcanzar este propósito de que los peruanos y el Perú se conviertan en una unidad integrada, inseparable, productiva, amigable con los demás y el entorno geográfico? Desde luego, no hay una receta, ni una varita mágica para que en un abrir y cerrar de ojos seamos lo que no somos. Pero, hay mucho que hacer, compañeros, para que seamos la fuente capaz de rescatar o crear todo lo positivo que tiene nuestro pueblo, en cada uno de sus grupos étnicos y sociales. Aprendimos en las aulas de clase que una persona con alta autoestima, con seguridad en sí misma, con la confianza básica de la que hablaba Carl Rogers, con la claridad de mente para apuntar hacia objetivos concretos y viables, con el sentido de honestidad en los principios que guían la ética, con el valor de la solidaridad para quienes comparten con nosotros una convivencia nacional, ésas personas son capaces de crear una mejor sociedad, un nuevo país, un mundo mejor.

Les propongo formar grupos de trabajo y estudio sobre temas específicos relacionados con el desarrollo humano: la identidad, la autoestima, la ciudadanía, el civismo, las redes sociales de apoyo, etc. A todos se les puede ocurrir cuáles son los temás más idóneos para trabajar y discutir. Esta iniciativa no debe tener color político ni religioso. Debemos ser capaces de proponer qué cambios, qué reformas, qué mejoras introducir en los ámbitos de la educación, los medios de comunicación, la salud, las instituciones tutelares de la nación … Debemos ser capaces de armar una propuesta, un aporte del psicólogo para el pueblo y canalizarlo, creo yo, a través del Colegio de Psicólogos del Perú que debe ser la representación orgánica de nuestra disciplina.

Todos los comentarios, críticas, observaciones, aportes, son bienvenidos. Pero no caigamos en aquélla expresión que alguna vez dijo José Carlos Mariátegui: “…. el peruano nació cansado …” Basta ya de apatía. Estamos en el mejor momento de nuestra productividad profesional e intelectual, y es una responsabilidad moral brindar un aporte unitario. Si al país le falta unidad y esto se refleja en todas las instancias públicas y privadas, pues demos los psicólogos un ejemplo de cómo se forja la unidad. Es un compromiso y un desafío, y deseo de todo corazón que sean todos los compañeros que nos acompañen en esta gran empresa.

Un cálido abrazo a todos!

Hola Ricardo,

Te pido transferir este mensaje porque a mí me rebotan demasiados correos. No los debo tener actualizados.

Yo creo que el momento para los que trabajamos en distintas áreas de las ciencias humanas ha llegado. La política y la economía que han prevalecido desde que se iniciara el desarrollo urbano ya tuvo su pico de apogeo y hoy están desprestigiadas, encajonadas, sin alternativas que ofrecer a la humanidad, o porque los intereses que se esconden tras ellos son muy poderosos y no les conviene cambiar el sistema.

En el caso nuestro, nuestra tierra, los psicólogos tenemos que empezar a trabajar una serie de temas que podrían ser enfocados a nivel de grupos de estudio y trabajo, o talleres, con temas a desarrollar para plantear propuestas concretas a nivel de todas las instancias gubernamentales, ONG, organismos nacionales, e inclusive, ¿por qué no? internacionales. Pero desde luego nuestro canal orgánico tiene que ser el Colegio de Psicólogos (del cual no soy ya miembro activa, pero mantengo el antiguo número 119).

Los temas que propongo son:

1. ¿Cómo forjar la unidad desde el punto de vista colectivo, grupal, familiar, local, regional, nacional? ¿Qué elementos o factores hay que tener en cuenta para que éstos se conviertan en impulsores de la unidad tomando en cuenta las perspectivas psicológica, sociológica, antropológica y económica en interrelación con las primeras disciplinas nombradas (es decir, no sólo enraizadas en lo económico, como viene ocurriendo hasta hoy, pues en lugar de favorecer la unidad, quiebran toda posibilidad de consenso unitario, porque las relaciones se han vuelto utilitarias o mercantiles (éste es sólo un comentario colateral). ¿Por qué en el Perú la unidad o el sentido de unidad se opone a la democracia? ¿Por qué la gente cree que para que haya unidad tiene que haber una organización política autoritaria, vertical, dictatorial? ¿Por qué no se logra establecer la correlación entre unidad y democracia? —

2. El segundo gran tema a tratar es ¿por qué la condición peruana de país colonizado sigue siendo una traba para el desarrollo, a casi 200 años de independización. Ahora mismo se está confundiendo crecimiento económico con desarrollo económico. El primero sólo mide los índices de crecimiento en un año, dependiendo de la balanza comercial; en cambio, el desarrollo económico significa la adquisición de mejores estándares de vida en la mayor parte de la población. ¿Qué proponemos los psicólogos para superar el pensamiento colonial y el esquema feudal que domina las relaciones personales e institucionales? Hay mucho que discutir y discernir al respecto.

3. El tercer gran tema donde los psicólogos podemos –y debemos– aportar es en la identidad peruana. Parece que nos hemos conformado diciendo que somos un “mosaico de razas y culturas”. Y, bueno, ¿qué? ¿qué más? ¿Por qué tenemos que aceptar que ese mosaico sólo sean pedazos, trozos y piezas sueltas y distantes unos de otros? ¿Qué debemos hacer para integrar los pedazos del mosaico? ¿Cuál es el eje de la nacionalidad peruana? Estoy absolutamente convencida que si un país no es capaz de definir su cultura y sus raíces nunca será capaz de definir tampoco su nacionalidad y, a su vez, no llegará a convertirse en una verdadera nación. El estado-nación que caracteriza a los países desarrollados se sustenta en un fuerte sentido de identidad. Lo he “visto” en muchos países: he visto una nacionalidad que vibra en su gente y en cada una de sus expresiones y logros.

4. Otro grupo que puede formarse es aquél que rescate todos los aspectos positivos, constructivos y motivadores de lo que debe entenderse como cultura peruana. A mi juicio el Perú necesita una “sanación”, no en el sentido místico, sino psicológico. Los peruanos, todos, necesitamos reconciliarnos. Pero no debe tratarse sólo de lo que se llamó “la comisión de la reconciliación y la verdad”, cuyo foco de atención se centró en las cuentas que debían rendir las fuerzas militares y policiales respecto a los maltratos (e inclusive, genocidio) que habrían cometido contra los campesinos o comuneros durante la época de la insurgencia de SL. No estoy restando importancia a esa etapa en la vida política del país, sino que estoy diciendo que hablar de reconciliación nacional supone asumir y superar la discriminación, marginación, exclusión y/o abandono de muchos grupos andinos, amazónicos y rurales empobrecidos que los mestizos urbanos tratan con gran indiferencia o soberbia. Al respecto, hay un ejemplo (que no necesariamente tendríamos que seguir) pero que es ilustrativo de cómo se debe entender las minorías étnicas. En China la mayoría étnica se llama “Han” y ellos conforman casi el 98% de la población; un poco más del 2% de población está formado por más de 50 minorías étnicas, vale decir, un poco más de 260 millones de personas. Estas minorías étnicas tienen todas las ventajas y privilegios que no tiene la mayoría “Han”, la misma que considera en justicia que los más pequeños y débiles deben tener más oportunidades para nivelarse con la mayoría. Ése es el sentido de equidad. Y a esa equidad debemos apuntar también nosotros.

Estos cuatro grandes grupos pueden a su vez subdividirse en otros subgrupos de trabajo. Cada grupo y/o subgrupo debe tener un coordinador para que los trabajos, estudios, planteamientos o propuestas, proyectos, programas y actividades queden plasmados en un aporte orgánico que desde el Colegio de Psicólogos podría plantearse al congreso de la república para trabajar a nivel de escuelas, familias, comunidades, empresas, organizaciones populares y sociales, medios de comunicación masiva, y desarrollar así una perspectiva nueva y productiva de cómo entendernos, conciliarnos, amarnos, tolerarnos, apoyarnos, etc. Ése es mi ideal y soy consciente que es un esfuerzo de conjunto, de unir nuestras inteligencias y capacidades para devolver al estado lo que el estado nos dio: la oportunidad de tener un espacio más allá del académico de pensar en nuestra realidad nacional.

Espero, Ricardo, que compartas estas ideas con los compañeros(as) y que unamos esfuerzos para brindar lo mejor de nuestros conocimientos y experiencia, ahora ya, entrada la etapa de la plena madurez.

Abrazos fraternos,
Esperanza

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: