Posteado por: Esperanza Jhoncon | diciembre 17, 2011

Libertad de expresión (Correspondencia 3)

Estimados colegas,

La libertad de expresión se aprende ciertamente en el seno de un hogar. Los hijos aprenden a expresarse libremente cuando los padres entienden que su rol como progenitores no es principalmente corregir, criticar, censurar, calificar y analizar a los hijos, sino abrir muchos espacios posibles para que ellos sean capaces de exteriozar libremente todo lo que piensan y sienten. Los hijos aprenden entonces que sus manifestaciones no van a ser bloqueadas, coartadas e inhibidas; aprenden así a dibujar en su mente las ideas y los sentimientos que al comienzo son confusos o difusos, pero que con el ejercicio de la exteriorización, la expresión verbal, escrita, gráfica o corporal, la representación mental de los objetos, personas y situaciones va tomando forma y se van configurando, de este modo, conceptos claros y definidos en su universo interno y externo.

Lamentablemente los rasgos feudales, coloniales, patriarcales, autoritarios y machistas de nuestro país siguen marcando la pauta educativa y formativa de la población, y es evidente que han dejado una huella que al parecer es imborrable en muchos profesionales que interactúan en el marco de las relaciones humanas. Esas tendencias verticales de relación impiden que incluso dichos profesionales puedan ejercer la libertad de expresión con toda la espontaneidad que le dicte su sentido común o su raciocinio; entonces, la mayoría de las veces optan por el silencio, la evasión, el desinterés, la flojera, el conformismo o la apatía. Sí, en efecto, observo demasiada apatía. ¿Por qué hay tanta indolencia? ¿Por qué la mayoría de peruanos carece del impulso a la lucha, al compromiso, al tesón por la búsqueda de una meta? ¿Por qué nadie quiere involucrarse en un cambio y prefiere la rutina establecida, el status quo, los hábitos y costumbres aceptados o enraizados? ¿Es tan grande e irreparable el daño que han provocado las dictaduras militares y civiles que ni los propios profesionales pueden sacudirse del efecto nocivo causado en sus mentes por el reiterado estado de sometimiento de toda la población? ¿Será posible que los peruanos se liberen de sus propias cadenas psíquicas para superar el estado de marasmo o apatía?

Hace unos días atrás hice llegar a un grupo de colegas unas sugerencias para trabajar por una nueva psicología. La respuesta ha sido hasta ahora casi “cero”. Sin embargo, alguien, cuyo nombre no he retenido pero que parece ser miembro de la actual directiva del CPP, le interesó más indagar si yo estaba “habilitada” por el CPP que las sugerencias y observaciones que había transferido. A esa persona, a la que lamentablemente sólo puedo aludir pero no nombrar porque ya no tengo acceso a mi anterior cuenta de hotmail, le respondo que soy hace tiempo, con el número 119, miembro del CPP, pero no estoy “habilitada” (ni pienso hacer el trámite para este fin) porque he estado muchos años fuera del Perú, en Asia, Medio Oriente, Europa y EU por razones de trabajo como consultora y analista político-regional de dos organizaciones internacionales. A esa persona también le digo que tengo la suficiente autoridad profesional y moral para opinar sobre la psicología o sobre cualquier tema; que no soy política (ni pienso serlo), pero tengo derecho a opinar sobre política; que no soy historiadora, pero tengo una interpretación de la historia; que no soy antropóloga, pero tengo una clara perspectiva de los problemas y conflictos étnicos …; y para todo ello, no necesito estar “habilitada” por el CPP. Es más, no necesito ser una profesional sino una ciudadana de a pie, común y corriente, para emitir mis opiniones libremente. Cualquiera tiene el derecho y el deber de hacerlo, siempre que tenga claro su status de ciudadano libre. Perdón, si puede parecer arrogancia, pero mis hijos, siendo ambos artistas, emiten sus opiniones libremente sobre cualquier tema y sin limitaciones de ninguna índole.

Hago un llamado, estimados colegas y amigos, para superar la apatía, la dejadez, el desgano y la falta de vigor, porque esta deformación de carácter sólo puede llevar a la ruina (sin pretender exagerar). Aprendamos de las lecciones que deja la historia y no repitamos los mismos errores, dejando espacio a ciertos dictadores o corruptos disfrazados de “iluminados” o “salvadores” de una población que se muestra indefensa o incapaz de ejercer su derecho a la libre determinación. Hagamos que la democracia en el Perú no sea sólo una democracia formal, sino genuinamente representativa, y eso empieza por poner en práctica la libertad de expresión, pero no me refiero desde luego a ese tipo de libertad de expresión al que se dedican mayormente los medios de comunicación nacionales, interesados más bien en la vida farandulera, el chisme, la noticia intrascendente y superflua, o a incidir sobre lo mismo, repetitivamente, una y otra vez, desaprovechando los espacios de difusión que poseen para los verdaderos intereses de desarrollo del país. Está en nuestras manos hacer un esfuerzo de colaboración intra e interdisciplinariamente. Aprendamos por ejemplo de la experiencia de Wikipedia, que no es más que un trabajo de cooperación entre todos los que desean aportar con sus conocimientos y experiencias en los distintos temas que allí se exponen. La clave es entonces COOPERACIÓN para alcanzar niveles superiores de desarrollo.

Vuestra colega y amiga,

Esperanza Jhoncon
CPP 119

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